sábado, marzo 18, 2006

LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, O CÓMO HACER MILLONES DE DÓLARES MANDANDO A LA CIENCIA AL CUERNO

Muy pocos personajes en el mundo artístico son universalmente conocidos, lo más probable es que no lleguen a la decena. Por mencionar algunos: Don Quijote, Los Tres Mosqueteros (aunque nadie recuerde sus nombres, a veces ni el de D'Artagnán), Drácula, Frankenstein (lo curioso es que nadie parece recordar que Frankenstein era el doctor, no el monstruo, pero, en fin, cosas de la vida), Romeo y Julieta, y Darth Vader.

Momento, momento, momento. ¿Darth Vader? ¿Qué tiene que hacer Darth Vader junto a personajes creados por algunas de las mentes más pensantes en la historia del arte? Bueno, de entrada dije que hablaba de personajes universalmente conocidos, y ¿cuántas películas pueden darse el lujo de haber sido vistas por tantas personas como las de la Guerra de las Galaxias --las tres primeras, claro, porque la segunda trilogía fue tan mala como una visita al dentista en domingo y sin haber desayunado? Aun más, nunca he conocido una orden religiosa que se llame "Santísima Orden de los Caballeros de la Triste Figura", pero sí sé de varios centenares de personas, en su mayoría estadounidenses y europeos, que abrazan la religión jedi. Y aun cuando es común oír hablar de personas que se hacen llamar a sí mismos "vampiros" (más por los personajes de autores como Anne Rice quepor el de Bram Stoker), nunca les he oído decir en público alguna frase de una novela gótica, pero sí conozco a miles de personas que se saludan y despiden con la frase "la fuerza esté contigo" (sí, sé que a los católicos les suena conocido, pero no nos adelantemos). Y así me podría seguir horas y horas hablando del fanatismo que despierta en mucha gente Star Wars, o La guerra de las galaxias para los muy puristas, pero esto no es lo que me interesa comentar. Si en su momento critiqué, aunque someramente, a la novelucha El Código Da Vinci por su pseudohistoria, considero justo criticar a esta peliculucha por su pseudociencia ficción. Y no me suelten el rollo de que ambas son fantasía única y exclusivamente, que eso está de sobra entendido. Yo sé que Star Wars nunca podrá ser ciencia ficción, porque ésta se basa en datos científicos (los del momento por lo menos), y lo que menos tiene esta serie de películas es ciencia. He aquí los hechos, conforme los vaya recordando y no en riguroso orden de mentada de madre a la ciencia:

Primera aberración: Por más que veo y veo esa película, nunca me he podido explicar el arma favorita de todos sus fanáticos: los sables de luz. ¿Alguien me podría explicar cómo carcachas lograron los caballeros jedi y los lores sith detener el flujo de luz? Hasta donde sé, la luz no puede contenerse en un espacio; una vez que es generada, se desplaza por el espacio sin más, y en Star Wars no sólo es contenida en un espacio específico (aproximadamente metro y medio), sino que está fluyendo continuamente de su fuente, sin que haya un sólo espejo o algún otro medio de detener su desplazamiento en el espacio. O de veras los caballeros jedi tenían una tecnología millones de años luz más avanzada, o el señor George Lucas no se tomó la molestia de consultar el manual más básico de física.

Segunda aberración: Cada vez que he visto la persecución en las speeder bikes (los híbridos de motocicleta y aerodeslizador de El Regreso del jedi), nunca me he explicado cómo Luke Skywalker, después de decirle a Leia Organa que él se encargará de un soldado que les persigue y frenar súbitamente su speeder, no sale volando hacia delante por un principio tan básico de la física que se llama inercia. Una de dos, o en esa galaxia muy, muy lejana las leyes de la física son completamente diferentes a las del resto del universo, o el señor Lucas en las clases de física elemental se la pasaba diseñando a Jar Jar Binks.

Tercera aberración: Si como se sugirió en la segunda trilogía, lo que han dado en llamar precuela, todos los stormtroopers (los soldados imperiales de armadura blanca) son clones y reciben el mismo régimen alimenticio y el mismo entrenamiento físico (dependiendo del cargo, claro), ¿alguien me podría explicar por qué todos tienen estaturas diferentes?

Cuarta aberración: Si para que pueda haber combustión (léase fuego) se necesitan tres cosas: material que se queme, calor y oxígeno, ¿alguien me podría explicar por qué todos los fuegos en las luchas aéreas en pleno espacio sideral, no se consumen inmediatamente? Señor Lucas, en el espacio no hay oxígeno, por lo tanto, el fuego se apaga inmediatamente.

Quinta aberración: El Halcón Milenario y algunas naves imperiales pueden viajar a la velocidad de la luz, y ellos mismos lo dicen, que viajan a la velocidad de la luz. Bueno, aceptando que en efecto puedan hacerlo, me queda la siguiente duda. Si el espacio que hay, por ejemplo, entre Alfa Centauri (la estrella más próxima) y nuestro Sol es justamente un año luz (la distancia que cubre la luz en un año), y en estas películas los tipos se pasean por toda la galaxia, ¿no deberían tardar, digamos, por lo menos un mes en llegar de un lugar al otro más cercano? Una de tres, o esa galaxia es muy pequeña y todas las estrellas están muy juntas, o todas las naves de allí viajaban más rápido que la velocidad de la luz, o George Lucas no tiene la más mínima idea de cuál es la velocidad de la luz, ya no digamos de las distancias siderales.

Bueno, ¿qué les parece si nos olvidamos por un momento de las aberraciones científicas y pasamos a las de tipo lógico?

Sexta aberración: Si Yoda es un viejo tan decrépito que necesita de un bastón para desplazarse en todo momento e incluso muestra los achaques propios de su edad, ¿cómo es posible que en las dos últimas películas de la precuela pueda correr, saltar una distancia de 2 y medio metros (que es más de cuatro veces su propia estatura), mover el sable de luz más rápido que el mejor espadachín joven, y luego tenga que requerir de nuevo de su bastón? Una de dos, o la fuerza de la que tanto hablan los jedi no es más que un mero dopping instantáneo, o es más importante vender boletos que respetar la lógica (bueno, creo que ya me contesté).

Séptima aberración: Si R2-D2 es capaz de volar en la segunda película de la precuela, ¿alguien me podría explicar por qué en las demás películas, supuestamente posteriores en el tiempo narrativo, a nadie se le ocurrió repararle los propulsores, si es que los tenía descompuestos, o es que R2-D2 pensó que no hacía falta volar en un terreno agreste, en el que las rueditas de sus patas sirven para maldita la cosa?

Octava aberración: Si Obi-Wan Kenobi dice en la tercera película de la trilogía inicial que su maestro fue Yoda (I thought I could teach him as well as Yoda taught me, son las palabras textuales de Alec Guiness --ojo, tal vez arreglaron esta aberración en la edición para DVD--), ¿cómo es posible que en la precuela su maestro se llame Qui-Gon Jinn, sea humano, y ni remotamente se parece físicamente a Yoda? Una de dos, u Obi-Wan tenía muy mala memoria, u Obi-Wan tenía una pésima memoria.

Novena aberración: Si en la primera de todas las películas, hoy conocida como Episodio IV, Darth Vader no es más que un subordinado de los grandes comandantes del imperio (recuérdese que en la escena del consejo de comandantes Vader se queda de pie, lo que es una señal de menor grado), ¿por qué en la tercera película de la precuela, el emperador Palpatine lo toma como su segundo al mando?

En fin, creo que ya he dicho lo suficiente para demostrar que al señor George Lucas nunca le interesó hacer buenas películas, sino meramente películas atractivas que le diesen dinero por todo el resto de su vida. Por ello, siempre habrá la distinción entre obras de arte y mero entretenimiento, y George Lucas es sólo un mercenario de lo segundo, y jamás será un artista porque, simple y llanamente, no tiene la intención de ser un artista.

P.S. Si se preguntan cómo es que me sé de memoria nombres, escenas y demás aspectos de las películas, la respuesta es muy simple: ¡porque soy un fanático de Star Wars! Que la fuerza los acompañe.