miércoles, junio 06, 2007

OLVÍDESE DE HOLLYWOOD. AQUÍ LLEGA DAEWOOD

Normalmente, cuando uno piensa en Corea del Sur, se imagina televisores, refrigeradores y cualquier cantidad de electrodomésticos. Bueno, ahora resulta que también hacen buenas películas. Recién vi una película sudcoreana que mezcla a la perfección el horror con el suspenso: Historia de dos hermanas, o simplemente Dos hermanas, que se puede conseguir en una conocida tienda de renta de películas. Créame, no se arrepentirá si le da una ojeada, y, sobre todo, hágalo antes que Hollywood la tome en sus manos y la eche a perder, como acostumbra.
La película en cuestión tiene una trama muy difícil de explicar, ya que sólo al final uno entiende lo que ha visto durante casi dos horas en la pantalla. Aparte de esto, tiene un ritmo muy asiático, es decir, lo bastante lento para que las escenas terroríficas tengan mucho mayor impacto. Mire que rara vez una película de horror logra sobresaltarme, y ésta lo hizo más de una vez. Porque, como si no fuera suficiente con los elementos que ya le comenté, la película tiene calidad artística (algo que en Hollywood olvidaron hace mucho, salvo notables excepciones), lo cual significa que los elementos horroríficos están calculados para presentarse en el momento más adecuado de la trama (insinuando pero sin implicar la resolución de la misma), con lo que se obtiene una auténtica cinta de horror, sin depender de los elemetos sangrientos y/o macabros en extremo de las películas clase B gringas. Claro, dado que en este caso cometería un craso error al decirle lo más elemental de la trama, me abstendré de hacerlo, para que sea sorprendido tan gratamente como yo lo fui.
Y esta película es una muestra más de que al momento los principales creadores de buenos productos de entretenimiento son los asiáticos. ¿Recuerda el caso de Ringu? Casi todos vieron y disfrutaron la versión estadounidense (la cual yo no he visto, no sé si afortunada o desafortunadamente), y muchos aún no saben que la original es japonesa. He de decir que Ringu es, al igual que Dos hermanas, una película que me regresó la fe por el cine de horror. Y al igual que en el caso de la película sudcoreana, el ritmo lento, cuasi lánguido del filme es excelente para suscitar mejor el sobresalto. El mismo Hitchcock ya había demostrado que, en una película de suspense u horror, lo peor que se puede hacer es tener al espectador siempre en tensión, pues se pierde el efecto de la escena que al director más le interesa enfatizar. Asimismo, el final de Ringu me causó un ataque de hilaridad muy sano, ya que no demerita el grado de suspense y horror, al contrario, lo refuerza a mi parecer.
Claro que me dirán que las películas de horror de EE UU por lo regular sufren de dos problemas: a) presupuestos muy reducidos y b) falta de motivación. Es bien sabido que cuando un joven director estadounidense no consigue hacerse de apoyo de los grandes estudios, recurre al cine de horror para mantenerse mientras consigue un trabajo "más serio". Y también es sabido que los grandes estudios rara vez apuestan a un género que, desde hace más de una década, parecía haber gastado todas sus posibilidades. Pero, ¿realmente el género agotó sus posibilidades, o los estadounidenses simplemente tratan de justificar sus carencias? Veamos, por ejemplo, el caso del cine gore. El último ejemplo gringo fue Hostel, la cual fue tan mediocre como cualquiera de la serie Viernes 13 (con excepción de la primera, aunque ésta también sólo se dedica a copiar Masacre en Texas): tuvo un gran presupuesto, y todos los participantes estaban más que motivados (al menos monetariamente); sin embargo, como ya dije, fue más que mediocre. Por el otro lado, en Japón, con un presupuesto mucho menor pero con mayor motivación, filmaron hace unos años un auténtico ejemplo de cómo hacer cine gore. El aficionado a este tipo de cintas ya imaginará que me refiero a Ichi the killer. Bueno, aparte de basarse en uno de los mejores mangas que he leído en mi vida (la historieta es diez veces superior a la película, que ya es decir, e incluso más gore), se nota que el director trató de hacer cine, y por ello resultó infinitamente superior al producto gringo, que nunca trató de hacer cine. Además, el cine gore gringo cayó en dos estereotipos que lo llevaron a la irrisibilidad: como ya dije, sólo copian una y otra vez a Psicosis o a Masacre en Texas en cuanto a temática, y en cuanto a la sangre, no hacen más que copiar el estilo visual de la serie Guinea Pig, que, curiosamente, es japonesa. ¿Alguna vez una película gringa fue acusada de ser auténtico cine snuff? No, no tienen la capacidad para ello. en cambio, todos conocemos el célebre caso de Charlie Sheen (gringo, para variar), que al ver una película de la serie Guinea Pig, creyó que se trataba de una película snuff auténtica. Está bien, eran los 80's, pero ello demuestra quiénes tratan de hacer un mejor trabajo. (Nota bene: los hongkoneses han caído peor en los absurdos del cine de horror gringo, así que también cabe apuntar que no todos los asiáticos se preocupan de hacer las cosas bien. Digo, una trama basada en el infame "asesinato de Hello Kitty" tendría todo para ser el summum del cine gore, pero ninguna de las dos películas hongkonesas logra algo mejor que las películas de Jason. Claro, lo mismo se podría decir de la irrisoria versión fílmica de Silent Hill.)
Así, ¿alguien se asombra de que, fuera de Pixar y la serie de Shrek, los estadounidenses hayan perdido la batalla de la animación ante los japoneses? Pikachu logró lo que parecía imposible: desbancar al ratón Miguelito en el mismo Estados Unidos. Y no hablemos de la animación para adultos (y conste que no me refiero al hentai), en la que EE UU no pinta en el panorama, pues el universo de la animación adulta es propiedad de los japoneses, con algunos atisbos de los europeos.
Hasta hace algunos años, era casi impensable pensar en una industria fílmica distinta a la hollywoodense. Hoy, por uno de esos extraños casos afortunados de la globalización, podemos apreciar con mayor rapidez lo que se hace en otras industrias del mundo, y de continuo vemos cómo Hollywood se hunde cada vez más en su marasmo de mediocridad, debido a que olvidaron cómo hacer cine para ocuparse únicamente de hacer dinero.
Bueno, ya me separé demasiado del sentido original de esta entrada, que era únicamente recomendarle la excelente película sudcoreana Dos hermanas. Aproveche este fin de semana para ver algo de auténtica calidad. (Por cierto, aun cuando en la conocida tienda de renta de videos la copia dice que no tiene subtítulos en español, no es cierto. Sí los tiene --lo dice en las características en la contraportada del estuche original--, así que no la deje de ver sólo por ese factor.) Asimismo, invito a los lectores a que me recomienden buenas películas de origen asiático (también de Oriente Medio, que es un cine que he hallado muy de mi gusto), para ampliar más mi conocimiento por ese cine.