jueves, enero 25, 2007

SANTAS INCOHERENCIAS, SEIYA
Retomando el tema de las historietas, hay una en particular a la que le tengo mucho aprecio, pese a que la calidad narrativa de la misma dista mucho de ser buena. En esencia, mucho de mi gusto por esta serie deriva de que fue la última caricatura que vi en mi transición de adolescente a joven (una época en la que aún me gustaba ver trancazos al por mayor en mis productos de entretenimiento), y por entonces no me molestaba en pensar en la finura de la narración, ya que sólo me importaban los trancazos. En efecto, me refiero a la serie de Saint Seiya, o Los Caballeros del Zodiaco, que fue como la conocimos en un principio. Tras haber coleccionado por varios años los muñecos (los clásicos, en los que las armaduras de los caballeros dorados parecen tinacos adornados) y haber visto cuanta repetición hubo de la susodicha caricatura, hace dos años compré la edición de la historieta (¡al fin!), publicada en México por Editorial Vid. Hace unos días terminé de releer por tercera vez el susodicho manga (historieta, en japonés), y he de decir que pese al gusto que le sigo teniendo, entiendo cabalmente a mi hermano cuando se burlaba de las situaciones que veía en la pantalla. Y es que sí, hay que decirlo: aun cuando Saint Seiya dista mucho de ser una comedia, resulta altamente hilarante cuando se la lee (o se ve) con seriedad. Así como en su momento critiqué El Código Da Vinci y La Guerra de las galaxias por sus claras burlas a la razón del espectador, considero justo darle su buena dosis de crítica a esta historieta. Pero antes de hacerlo, quiero aclarar algunos puntos. La historieta y la caricatura son dos medios muy diferentes, y que la adaptación a anime (dibujo animado, en japonés) no corrió a cargo del mangaka (autor de historietas, en japonés) Masami Kurumada. Así, en el manga nunca se plantea el hermafroditismo de, por ejemplo, el caballero de Andrómeda, que en el anime fue presentado como demasiado amanerado para enfatizar su nobleza. A su vez, en el manga los 100 "huérfanos" que habrán de ser enviados a obtener las armaduras de bronce originalmente son medios hermanos (todos procreados por el dueño de la Fundación Gaude), mientras que en el anime son únicamente huérfanos. Por otra parte, y para ser lo más justo posible en la crítica, he de decir que la edición de Vid fue malísima, con errores de traducción tan flagrantes que, sin saber yo ni media palabra de japonés, los detecté de inmediato; además, en muchas ocasiones los diálogos de un personaje son puestos en "labios" (bueno, en el bocadillo) de otro, así como decir cosas que contradicen hechos demasiado recientes como para pensarlos un error narrativo. Así, quizá muchas de las cosas que criticaré posiblemente sean responsabilidad de la pésima edición de la editorial y no del propio Kurumada. Bueno, pongámonos nuestra armadura de bronce, corramos por el Santuario de Atena y démosle el golpe del dragón naciente a Saint Seiya.
Hay una primera cuestión que nunca me he podido explicar. Desde el principio de la historia, tanto en el manga como en el anime, se nos dice que Atena prohibió a sus caballeros el uso de las armas, de allí que depuraran sus capacidades físicas, e incluso ello se enfatiza cuando se dice que la armadura del caballero de oro de Libra es la única que cuenta con armas, ya que sólo él puede decir cuándo es pertinente el uso de las mismas por los demás caballeros. Bueno, el problema está en que uno de los cinco personajes principales, el caballero de Andrómeda cuenta con un arma en su armadura, es decir, la cadena triangular (dejo de lado el escudo de la cadena circular y el de la armadura de dragón, porque si bien son artilugios de guerra, son defensivos y no ofensivos). A su vez, los caballeros de plata de Cerbero y de Can Mayor cuentan también con armas: un par de cadenas con bolas de pinchos y un par de discos afilados, respectivamente. Además, la armadura de oro de Sagitario cuenta con el arma máxima de todos los caballeros, la flecha dorada, que es disparada tanto por Seiya (saga de Poseidón) como por el espíritu de Aioros (saga de Hades). Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Pueden o no pueden usar armas?
Hay una segunda cuestión que me he podido explicar menos, y la cual deriva de la lectura del manga más que de la visión del anime: las edades de los caballeros, y no porque considere que las edades me parecen harto disparatadas (que sí lo hago), sino porque presentan problemas en cuanto al hilo narrativo, especialmente en lo tocante a la cronología de los eventos, misma que da unos bandazos que a veces hacen que eventos anteriores sean posteriores en el tiempo. Como aquí los errores son más que abundantes, los voy a enumerar para facilitarnos las cosas, sin que ello indique que considere a tal o cual error más grave que otro.
1) El caballero de bronce de Fénix es dos años mayor que su hermano directo, el de Andrómeda. Sin embargo, durante varias partes de la serie, especialmente en la saga de Hades, se le ve cargando a su hermano menor, por largos espacios de tiempo, cuando éste no tiene más de un año de edad. Aun concediendo que hablamos de sujetos que, supuestamente, están predestinados a desarrollar grandes poderes físicos, ¿alguien me puede explicar cómo un niño de tres años puede aguantar el peso de otro niño por más de diez minutos, máxime cuando en el manga y el anime se nos explica que debieron pasar por un entrenamiento demasiado riguroso para poder desarrollar tales poderes?
2) Al principio de la serie, tanto en el manga como en el anime, se nos dice que Aioros, el caballero de oro de Sagitario, es el hermano mayor de Aioria, el caballero de oro de Leo. Pero cuando se nos refiere la traición de Saga (caballero de oro de Géminis), el Patriarca del Santuario dice que los caballeros de oro están completos (es decir, Aioria ya estaba entre ellos) y que Aioros es el más joven de entre los 12 caballeros de oro. ¿En qué quedamos? ¿No que Aioria era menor? Aun si concedemos que el autor olvidó las edades que dio en un principio (lo cual es muy posible, a muchos narradores les da flojera revisar lo ya hecho) o que el traductor tergiversó las cosas (también muy posible, ya que yo mismo, que me gano la vida como traductor, he cometido errores por el estilo), cuando ponemos la edad de Aioria contra la cronología, las cuentas no salen. Aioria tiene 20 años cuando se dan los eventos de la serie, y si la traición de Saga se dio 13 años antes, entonces Aioria tenía 7 años cuando fue nombrado caballero dorado de Leo. Dudo mucho que Aioros, con sus 14 años a la hora de ser muerto por la acción de Saga, pueda ser menor que un niño de 7 años, así que no creo que sea tanta culpa del traductor. (Más adelante en el manga se hace referencia a que Aioros es el hermano menor de Aioria, pero mejor ya no les digo lo que esto le hace a las cuentas.) Aún así, las edades de la mayoría de los caballeros de oro hace dudar la cronología de los eventos, ya que Saga tiene 28 años (15 cuando cometió su traición, así que no había tanta diferencia de edades como sugirió Kurumada en voz del Patriarca); Mu, Aldebarán, Shaka, Milo y Camus tienen 20 años (o sea, 7 cuando empezó todo); Máscara de Muerte y Shura, 23 años (10 siendo ya caballeros de oro), y Afrodita 22 (9 años). Supongo que Atena consideraba algo muy coherente dejar el futuro del mundo en manos de auténticos niños. Y así hay quien se sorprende del fenómeno Lolicon en Japón.
3) Dohko, el caballero dorado de Libra, tiene 261 años cuando se dan los eventos de la serie, y si el Patriarca que fue asesinado por Saga tenía su misma edad, ¿álguien me puede explicar cómo es posible que el Patriarca no hubiera tenido un deterioro físico similar al del caballero de Libra? Tan no lo tuvo que un joven de 15 años (según la edad real que debió tener Saga al momento de suplantarlo) pudo suplantarlo sin ningún problema. Y yo que creí que Atena sólo había otorgado a Dohko el poder de disminuir sus latidos a uno por minuto.
4) Saga asesina al Patriarca antes de tratar de asesinar a Atena (que entonces es una recién nacida), y desde ese momento deja de actuar como el caballero de oro de Géminis, tanto que todos los demás caballeros ignoran su paradero (saga del Santuario). Sin embargo, en la saga de Poseidón, cuando Kanon, hermano gemelo de Saga, revela al caballero de Fénix cómo ideó su engaño a Poseidón, Kanon se enfrenta a un Saga todavía vestido con la armadura de Géminis, y dice que Atena ya no está en el santuario, pues fue salvada tras la muerte del Patriarca original. Entonces, ¿cómo estuvo la cosa? ¿Saga dejó de presentarse como el caballero de inmediato, o a veces se presentaba como tal para guardar las apariencias?
5) En la saga de Hades, Shaka, el caballero de oro de Virgo, dice que ha hablado durante 20 años con Buda. Como siempre, la cronología no es el fuerte de Kurumada (o del traductor, vaya usted a saber lo que dice el original japonés), pues entre la primera saga y esta última no pasa un año. Así, concediendo que Shaka tiene una edad máxima de 21 años durante la saga de Hades, es un auténtico niño prodigio, porque con sólo un año de edad tiene experiencias místicas. No digo que un niño no pueda tener tales experiencias, pero, caray, un año sí me parece una auténtica exageración (bueno, no tanto, si consideramos que fue investido caballero de Atena a los 7 de edad).
6) Atena muestra una bondad espiritual inmensa desde recién nacida, tanto que con su cosmo (cierta energía que da poder a los caballeros y a los dioses, según la historieta) salva a Kanon de ahogarse cuando es encerrado en la prisión de Cabo Sunión por Saga. Entonces, ¿cómo es posible que la misma niña humille a los huérfanos, obligándoles, por ejemplo, a hacer de su caballo y castigándolos con un fuete, sin tener el más mínimo remordimiento por sus acciones? (En el anime, es su "abuelo" [en realidad el progenitor de los huérfanos] quien le hace ver lo malo de su acción, pero no salvan lo del episodio de Kanon.) ¿Será que Kurumada quiso darle a Atena un principio similar al de Abraxas, que era cruel en la misma proporción que era bondadoso?
Bueno, dejemos por la paz los errores de cronología, por el momento, y pasemos a otro tipo de errores, como son los de lógica y distorsión de datos no cronológicos. Pero antes hay que referir una cosa para que el lector que desconoce la obra pueda entender lo que sigue.
Entre las capacidades físicas de los caballeros de Atena está su velocidad prodigiosa. Los caballeros de bronce (los de menor jerarquía), se mueven a velocidad de Mach 1, es decir la velocidad del sonido (300 metros por segundo); los caballeros de plata se mueven entre Mach 3 y Mach 5 (o sea, entre 900 y 1,500 metros por segundo), y los caballeros de oro se mueven a la velocidad de la luz (300,000 kilómetros por segundo). Y les voy a pedir que se guarden la risa por un momento, ya que esta jalada es peccata minuta en comparación con lo que viene.
1) Si aceptamos que los caballeros de bronce pueden moverse a 300 metros por segundo (ya los oí allí en el fondo, les pedí que no se rieran), entonces, no me explico la carrera por las 12 casas del Santuario (casa=lugar que defiende cada uno de los caballeros de oro, derivada de las doce casas del zodiaco occidental, y que anteceden a la cámara del Patriarca y a la de la diosa Atena). En algunos casos los caballeros de bronce tardan una hora en llegar de una casa a la otra, y una simple operación aritmética nos da que en ese lapso de tiempo recorren 1080 kilómetros. Ahora bien, si el Monte Olimpo (el más alto de Grecia) mide 2,925 metros de alto, a los caballeros de bronce les tomaría menos de 10 segundos llegar a su cima. Entre las peleas, Kurumada estira y acorta los tiempos indiscriminadamente, resultando en que, para que los tiempos continuos correspondan, los caballeros de bronce corren entre las casas por espacio de 7 a 8 horas. En ese lapso de tiempo bien pudieron recorrer 1292 veces de arriba abajo el Monte Olimpo (asumiendo que allí se encontrara el susodicho Santuario). Incluso si hubieran tardado un segundo en llegar de una casa a la otra (y tardado menos de una hora en cada una, para que pudiera darse toda la lucha final con Saga), les sobran 500 metros, y llegan justitos de tiempo. O bien el señor Kurumada desconocía la orografía de Grecia, o bien el mentado Santuario abarca todo lo largo del Monte Olimpo, o bien los caballeros no se movían realmente a Mach 1, o bien Pitágoras sí era un sastre en lugar de matemático.
2) En la saga de Hades esto se vuelve más ridículo, ya que Mu se ve obligado a perseguir a pie a los caballeros "renegados" a través de las doce casas. Y tarda el mismo tiempo que los caballeros de bronce en llegar de una casa a la otra. ¿No que los caballeros de oro se mueven a la velocidad de la luz? Y por favor, no me pidan que saque la cuenta de cuántas veces pudo subir y bajar por el Monte Olimpo, me desesperaría escribir tantos ceros.
3) En la saga de Hades se nos dice que el Patriarca original fue el maestro del caballero Mu. Sin embargo, en la saga del Santuario se nos dice que el mismo Mu descubre la verdadera identidad del falso patriarca hasta ya muy entrada la lucha de los caballeros de bronce con Saga. Si durante toda la serie se nos dice que los caballeros (sean de bronce, de plata o de oro) pueden reconocer la presencia de otro sintiendo únicamente la esencia de su cosmo (así reconoce Mu a su maestro en la saga de Hades), ¿cómo es posible que nunca hubiera sentido que el cosmo del patriarca no era el mismo de su maestro?
4) Durante la serie, primero se nos dice que Aioria es el más poderoso de todos los caballeros de Atena. Después se nos dice que no es así, que lo es Shaka. Luego resulta que no, que en realidad lo es Saga. Más al rato viene a ser que no es cierto, que todos los caballeros de oro tienen el mismo grado de poder. Luego se dice que el más poderoso es Dohko, pero resulta que tres caballeros de oro no pueden matar a Shaka, siendo que cuando peleó con Aioria sus poderes estaban totalmente equilibrados, sin embargo, cuatro caballeros de bronce derrotan francamente a otros tantos caballeros de oro, entre ellos Shaka. Y al final resulta que todos tomaron la misma dosis de Chocomilk y están tan fuertes como Pancho Pantera (o si lo prefieren, las espinacas dopadas de Popeye).
5) Retomemos el tema de las velocidades. Como se recordará, los caballeros de bronce se mueven a una velocidad de 300 metros por segundo. Bueno, en la saga de Poseidón se nos dice que, si bien accedieron al nivel de los caballeros de oro, sólo ocasionalmente pueden acceder a ese grado de poder, por lo que normalmente se mueven a su velocidad habitual (lo mismo sucede a la mitad de la saga de Hades), y sin embargo, ahora sí tienen la capacidad para ir corriendo del centro del Mediterráneo al centro del Pacífico, al del Ártico y demás océanos para volverse a reunir alrededor del Mediterráneo en el espacio de unas cuantas horas. ¿No que tardaban las mismas horas en subir una escalera que ni remotamente tendría la misma distancia que la que hay entre los diferentes puntos de la Atlántida de Poseidón? Bueno, es obvio que Poseidón construía mejores autopistas transatlánticas que escaleras los caballeros de Atena.
6) Hablemos de la capacidad de recuperación del caballero de bronce del Dragón. En la primera saga, murió durante una pelea con Seiya, quien al final lo resucita con un golpe similar al que lo mató. Después estuvo a las puertas de la muerte por haber dado la mitad de su sangre para reparar dos armaduras. Luego, sin haberse recuperado del todo, en una lucha sangra por todos sus poros, y con detenerle la hemorragia, el tipo está como si nada le hubiera pasado. Luego, en esa misma saga murió dos veces en la casa de Cáncer (su alma abandonó su cuerpo dos veces), y tras derrotar al caballero de Cáncer, sigue su camino como si nada. Luego, se halla otra vez a las puertas de la muerte tras derrotar al caballero de Capricornio, pero tras descansar dos horas y media (si creemos en los tiempos poco serios que maneja Kurumada), ayuda a Seiya a vencer a Saga enviándole lo que le resta de vida. Después, pasa un tiempo en coma en un hospital, junto con otros tres caballeros de bronce, pero al iniciar la guerra con Poseidón, sale abruptamente del coma y está como si nada hubiera pasado. Luego, pelea contra Krishna de Crisaor, quien le hace heridas en una pierna, en un antebrazo, en un costado y lo deja para el arrastre, pero aún así tiene la fuerza suficiente para acudir ante Poseidón y ayudar a derrotarlo con toda la fuerza de su cosmo, pese a que el mismo Poseidón le entierra una flecha que le hace sangrar como siempre. Y aún así, al iniciarse la guerra de Hades, otra vez está como si nada hubiera pasado. Ah, y en medio de todo esto, una vez se vacía los ojos, recupera la vista (no me pregunten cómo lo hizo, pero recuerden que el tipo tiene la capacidad de recuperación más prodigiosa de toda la serie) tras estar en el Reino de la Muerte, vuelve a quedar ciego al ver el aura kundalini de un rival y vuelve a recuperar la vista al entrar al inframundo en pos de Hades. Al menos con el ave fénix había que quemar sus cenizas para que reviviera, pero con Shiryu basta con decirle "síganme los buenos".
Y bueno, querido lector, como siempre sucede en estos casos, hay que parar en algún lugar. Te podría enumerar muchos otros de los errores de lógica, continuidad y demás que tiene esta historieta, pero creo que a estas alturas tu paciencia es tan corta como lo es mi memoria. Si quieres entretenerte un rato, te invito a que leas Saint Seiya (que conste que ya advertí que la edición disponible en México es muy mala), tanto para que te distraigas con la gama de trancazos que hay en ella como descubriendo todas las erratas que abundan en ella. Y si piensas que es una obra tan descuidada que no vale la pena darle siquiera una ojeada, también te concedo toda la razón. Yo no la releería si no fuera por las razones que te mencioné al principio, pero ¿qué puedo hacer? A veces también me gustan las comedias involuntarias. (Por ello no critico a quienes dicen que les gustó El código da Vinci; mi opinión del libro es otra cosa.) En fin, larga vida a Los Caballeros del Zodiaco (¡pero Seiya apesta!).

domingo, enero 14, 2007

¿EL NOVENO ARTE REALMENTE DEBE CONSIDERARSE COMO EL NOVENO ARTE?
Cuando era niño, aun cuando ya había disfrutado de varios ejemplos de lecturas "formales" (cuentos de Andersen, Perrault y los Grimm), lo que más me deleitaba fuera de las horas de juego era la lectura de historietas (antes de que, por nuestro agringamiento, termináramos llamándole cómic a lo que aparece en formato de revista completa y tira cómica a lo que aparece en formato de hoja suelta). He de reconocerlo, en esa época no tenía el criterio suficiente para determinar cuáles realmente tenían calidad y cuáles no. Y las que sí valían la pena --mismas que sigo releyendo a mis treinta años--, tardé muchos años en poder entenderlas. Digo, es obvio que un niño podrá reírse con los chistes más comunes de Mafalda, pero no es posible que entienda la crítica sociopolítica de esa misma historieta. Bueno, en esencia, lo mismo me sucedía con la literatura formal. Nunca un niño podrá entender cabalmente la crudeza de La sirenita de Andersen, o de mi cuento "infantil" favorito desde siempre, La bella y la bestia. Así, pues, lo reconozco abiertamente, muchas de las historietas que leí de niño eran auténtica basura. Vamos, era una época en la que en México la historieta, al igual que las caricaturas, era considerada un producto exclusivamente para niños o gente con educación mediocre. Recuérdese que en México (al igual que en otros países, que en eso somos todos iguales) siempre ha existido un esnobismo cultural. Si uno dice que ha leído La Iliada, todos le verán como una persona "culta"; si dice que prefiere leer un número cualquiera con cuatro historietas de El Spirit, le dirán que es un ignorante. No importa que la primera sea una de las obras literarias más monótonas y aburridas que he leído en mi vida, y que Will Eisner tuvo una capacidad de síntesis narrativa que bien le hubiera servido a Homero o quienesquiera que hayan escrito La Iliada. Los humanos somos tan absurdos que una vez que imponemos arbitrariamente ciertos valores a ciertas cosas, descalificamos a cualquiera que pretenda romper con esas jerarquías de valores. Y la historieta, pese a que han pasado más de 100 años desde la publicación del que han considerado el primer ejemplo (El niño amarillo) de esta forma de comunicación y ya está muy madura en cuanto a sus formas, aún es considerada como un producto cultural de segundo grado, muy por debajo de la literatura. Yo no lo considero así. Para mí, tiene el mismo valor que la literatura. Una buena historieta tiene el mismo valor artístico que una buena novela. Cierto, abunda la mala historieta, de pésima narrativa y que no parece querer salir de la temática de superhéroes; pero tampoco hay que olvidar que lo que más se produce (y consume) en literatura son los bestsellers, y que estos, para muchas personas, son sinónimo de mala calidad. Así, en la historieta abundan los bestsellers, pero también existe plenitud de obras excelentes que hacen perentorio el denominar a la historieta como el noveno arte. (No me pregunten cuál es el octavo arte, ya que parece no haber consenso al respecto. Para unos es la fotografía; para otros, la radio. Es más, siempre he considerado que esa jerarquización responde únicamente al esnobismo cultural del que hablé antes. El arte, afortunadamente, siempre será superior a quienes tratan de imponer hegemonías.) Si el lector no me cree, le invito a que nos pongamos nuestras mallas sobre los calzones para viajar al Lejano Oeste para platicar de política con una niña de seis años mientras resolvemos un asesinato viendo únicamente una fotografía.
Arkham Asylum: Un lugar cuerdo en una tierra cuerda
Como todo lector de historietas sabe, desde hace sesenta años el género más prolífero ha sido el de los superhéroes. Ha tenido grandes momentos pero, casi invariablemente, la comercialización de las grandes editoriales han hecho que este género sea bastante risible. La razón principal es que por extenderlas ad nauseam, la mayoría de las veces es imposible hacer un seguimiento real de la historia. Muchas veces incluso se pierde totalmente la personalidad del personaje, ya que al haber pasado por infinidad de escritores y dibujantes, todos le añaden o quitan características según su parecer. Un ejemplo típico es Batman, mi superhéroe favorito. (Sí, ya sé que en esencia no es un superhéroe, porque no tiene ningún superpoder, pero así está catalogado.) Ya perdí la cuenta de todas las variaciones de personalidad que le han dado, muchas de ellas completamente ajenas a la que le pensó su creador, Bob Kane. Sin embargo, desde principios de la década de 1990 ha habido un retorno al carácter oscuro del personaje. Y fue justamente en esta década cuando surgió la obra que da título a este segmento.
Arkham Asylum es una novela gráfica, es decir, una historieta de historia única y que no pertenece a una serie formal en revistas. Es una historia sobre Batman, en la que un buen día los reclusos del manicomio Arkham (muchos de ellos enemigos del hombre murciélago) deciden tomar la instalación y obligan a las autoridades a traer a Batman a cambio de liberar a los rehenes. Como es de suponer, los reclusos únicamente quieren divertirse una noche con Batman (después usaron un planteamiento similar para la serie de La caída del murciélago). Y contrario a lo que uno pudiera esperar en una historieta sobre Batman, no vemos una historia plagada de acción y hechos detectivescos, sino un argumento plagado de planteamientos sobre psicología y psiquiatría (tan convincente que mi prometida, licenciada en psicología y poco afecta a las historietas, lo halló excelente en ese terreno). En paralelo a los problemas que enfrenta Batman con los maniáticos del lugar, se nos cuenta la historia de Amadeus Arkham, el psiquiatra fundador del manicomio (he de reconocer que fue la primera vez que tuve noticia del origen del nombre del lugar, y me gusta cómo, con esa historia paralela, resuelven ciertas incógnitas del batiuniverso).
Además del argumento, esta novela gráfica cuenta con excelentes ilustraciones, todas en una técnica de tenebrismo que acentúa lo gótico de la trama, y con cierta difuminación en las líneas que recuerda un poco a ciertas obras de Goya o Lautrec. Además, el artista optó, en muchos casos, por omitir la división clásica de las viñetas, lo que le da mayor fluidez a la obra. Incluso hay momentos en que la iluminación recuerda a la técnica de cineastas como Greenaway o Kieslowski, para enfatizar ciertas escenas, especialmente en el uso de los rojos. Y si esto no le parece suficiente para querer leerlo, le dejo una cita de la obra. Cuando Batman está próximo a entrar en el manicomio, el comandante Gordon lo nota dubitativo. Al preguntarle, Batman le responde que tiene miedo. Gordon comenta que es natural que lo sienta, dado que el lugar está lleno de sus peores enemigos, a lo que Batman responde: A lo que tengo miedo es que, cuando entre, me sienta en casa. (En México se puede conseguir la versión de Editorial Vid, pero no la recomiendo mucho, ya que la traducción no siempre es correcta.)
Mafalda
Dado que es quizá la historieta más conocida del mundo hispánico, no creo poder decir algo novedoso sobre esta pequeñuela de seis años creada por el argentino Quino. Sin embargo, sé que bien vale que le conceda un par de líneas. Es cierto que no fue el primer intento de historieta sociopolítica (en EE UU estuvo Pogo, en Latinoamérica La familia Burrón), pero el alcance de Mafalda superó, y supera, a sus antecesores y sucesores. Claro, el contexto histórico ayudó muchísimo, ya que surgió en una época en que el mundo en general se convulsionaba en una crisis política global. Prácticamente cualquier persona mayor a quince años de cualquier país podía ver su vida reflejada en las vicisitudes de esta niña, su familia y su grupo de amigos. Incluso muchas de sus críticas son vigentes hoy día. ¿Quién no se ataca de la risa al leer el nombre de la mascota de la niña? Claro que sí, si yo tuviera de mascota una tortuga, también le llamaría Burocracia. Miguelito, filosofando sobre la naturaleza, descubre que un pájaro sólo necesita ser un pájaro; que un perro necesita sólo ser un perro, y que el humano para ser humano necesita ser abogado, contador, médico o albañil, y sí, ¿por qué nos tuvo que tocar el estúpido papel de ser animales superiores? O qué decir cuando Mafalda, preocupada de que la televisión pueda atrofiarle la imaginación, se imagina como una astronauta en la luna al ver un bache en una calle de Buenos Aires.
Si bien se tiende a pensar en Mafalda únicamente a partir de los diálogos, esto es un error gravísimo, porque incluso visualmente la historieta tiene mucho mérito. Cada uno de los personajes tiene una fisonomía relacionada con su personalidad, o con el mensaje que Quino quería darle en sus diálogos. Felipe, cuya timidez bien podría derivarse de su defecto dental, es el que tiene el pensamiento más mediocre, políticamente hablando, y que prefiere sobrellevar la vida a tratar de marcarle un par de tantos, es el que viste las ropas más comunes de todos (salvo cuando se disfraza del Llanero Solitario, su ídolo). Susanita, que representa a esa vecina odiosa que todos tenemos, que presume de alta moral y su afición es censurar la vida de todos los demás, es la más conservadora en sus ropas, como las celadoras de las buenas costumbres en todos los tiempos. Miguelito, que es el más filósofo, casi invariablemente aparece vestido con un overol (o sobretodo), como si quisiera enfatizar su pertenencia a la clase media baja (que sabemos es el estereotipo de clase de los intelectualoides), además de ser quien lleva más largo el cabello. Libertad es físicamente diminuta, y huelga explicar el simbolismo.
Los ejemplos sobre la calidad de Mafalda son legión, así que para evitarnos el cansarnos con una serie redundante de citas, es mejor leer cualquiera de las múltiples antologías que hay de la historieta. (Aun cuando corro el riesgo de que me digan aguafiestas, hay un mito sobre Mafalda que me gustaría echar abajo. No es cierto que Quino haya matado al personaje; nunca fue atropellada. Simplemente dejó de dibujarla, aun cuando sí existe una tira final. Pueden ir a esta dirección para ver la última tira. http://www.todohistorietas.com.ar/tiras1.htm#PRI)
Lucky Luke
Para muchos, el nombre más conocido de la historieta francesa es Astérix (aunque más de uno prefiera hablar de las tetas de Barbarella), y no niego que es quizá la obra maestra de ese escritor genio de la historieta René Goscinny, pero, en lo personal, yo prefiero a este vaquero. Será que los datos sobre la ideosincracia francesa, en particular, y europea, en general, me son menos claros que los de la ideosincracia estadounidense. (No hay que olvidar que en México la cultura extranjera que más ha permeado ha sido la gringa. Afortunadamente, un par de lecturas y un par de películas extra me han ayudado a develar ciertas sátiras francoeuropeas que antaño me eran totalmente crípticas.) Pero mi aprecio por esta historieta es tal que, como bien lo vio un ex cuñado mío, he repetido algunas de las características del personaje tanto en mi vestir como en mi actuar. Igual a como sucede con Mafalda, es difícil hablar de un ejemplar específico de Lucky Luke, ya que cada tomo tiene genialidades propias. Sería más fácil hablar de los tomos menos buenos. Sin embargo, hay un par que recuerdo con mayor aprecio que el resto. Son los titulados Las Colinas Negras y La curación de los Dalton.
Del primer título, una de las escenas más memorables es cuando los cuatro científicos que han de determinar la posible colonización de las Colinas Negras en EE UU, se ven obligados a viajar en un carro funerario a falta de otro medio de transporte. En un momento, en una viñeta se ve a un hombre que, ante la presencia del carro se descubre la cabeza en señal de respeto. En la viñeta siguiente, se le ve una cara de espanto cuando su saludo es respondido por los cuatro científicos, quienes ven con agrado cuán educada es la gente de esta tierra.
Del segundo título, hay pocas escenas que se puedan comentar tan abiertamente, ya que es una de las obras más maduras tanto de Goscinny como de Morris (el autor real del personaje). Casi todas las situaciones tienen una base psicológica (los villanos de siempre, los Dalton, son sometidos a una sesión de un "precursor" del psicoanálisis, para curarles su mentalidad delictiva), y es una de las historias en las que se representa mejor el choque entre lo culto y lo ordinario, entre Europa y EE UU (lo cual es el planteamiento central de muchas otras historias de Lucky Luke, como El pie tierno o El gran duque).
El manejo del personaje de Lucky Luke es un gran acierto. Contrario a lo acostumbrado en la historieta, la personalidad de Lucky Luke es un auténtico misterio. Sólo se conoce su carácter solitario, su prestancia para ayudar a quien o lo que le parezca meritorio, pero se desconoce del todo qué piensa, cuál es su historia, qué le motiva realmente a ser quien es. Es únicamente un hombre que vive en su tiempo y en su circunstancia. Uno de los primeros personajes serios de la historieta en ser un rompecabezas a resolver por el lector a lo largo de las lecturas.
En cuanto a las ilustraciones, siguen muy bien el estilo francés de la época, en el que los entornos físicos son bien representados pero no tan cargados de detalles como en las historietas comunes estadounidenses actuales. Los escenarios son más escenografías que vistas realistas de los paisajes; sin embargo, dan una idea muy clara de las características físicas de salones, desiertos, llanos y demás. (Lo mismo sucede en Astérix, aunque Uderzo es un poco más fino en el trazo que Morris.) Además, los personajes tienden más a las líneas curvas, que son más agradables visualmente que las rectas en los movimientos de la historieta gringa o japonesa.
Finalmente, ¿cómo no me va a gustar el surrealismo de la idea de que Lucky Luke es un pistolero más rápido que su propia sombra? (Incluso antes que Los caballeros del zodiaco se movieran a la velocidad de la luz.)
El Spirit
Cuando la historieta aún se hallaba en proceso de maduración (con El príncipe Valiente, Flash Gordon, entre otros, que proponían una narrativa y un dibujo más maduro que el habitual caricaturesco), en EE UU surgió una historieta que hacía uso de los elementos de la novela negra. Su nombre era El Spirit, y se debió a la mente genial del gran maestro Will Eisner (el premio principal a los cómics, en EE UU, por lo menos, lleva su nombre, y ganarlo equivale al Pullitzer). Esta historia partía del planteamiento de que una historia de corte policial debía ser contada en el espacio de siete páginas. Por lo mismo, tenía una acción trepidante, y si bien tenía una resolución algo rápida en los delitos y la trama, podía crear un cierto grado de suspense. (Muchas de las películas actuales de acción de Hollywood se basan en el estilo narrativo de Will Eisner.)
El personaje central es un criminólogo, el Spirit, quien tras simular su muerte para crear un ente que atemorice a los delincuentes (que le temen pero no al grado de un Batman), dedica su vida a ayudar a la policía a combatir al crimen organizado, empleando técnicas detectivescas y criminológicas. Si bien la similitud con Batman es notoria (Batman es de 1939; El Spirit de 1940), se separa de éste en que los personajes son más humanos. El Spirit es irónico, muchas veces juega con la mente de los criminales para hacerles caer en su trampa, no es un superhombre (constantemente termina próximo a desangrarse por las golpizas que le ponen los criminales), y trata de encauzar a quienes ve próximos a tomar la senda del crimen. Los delincuentes no son maniáticos, sino auténticos criminales de carrera, con los objetivos de cualquier delincuente común (la riqueza y el poder mediante el crimen); no hay maniqueísmo, pues no hay maldad pura ni bondad pura en los personajes. Simplemente los criminales son gente que ha optado por el lado oscuro de la vida, y se comportan según las reglas de su mundo. Existen grandes antagonistas (en la versión mexicana, el Octopus, Pigaelle y Pólvora), un aprendiz (en México, Ébano) e incluso una novia eterna, con el conflicto al compromiso de los personajes de Disney (me gusta más el conflicto amoroso del Hombre Araña).
En relación con el argumento, como ya dije, es una novela negra resumida en siete páginas. Hay una historieta en específico que me agradó bastante en la que el Spirit resuelve un asesinato analizando únicamente una fotografía (mientras Eisner nos cuenta una historia alterna, que al final se entrelaza con el asesinato), descubriendo que el asesino, infiltrándose en la policía, había alterado toda la escena del crimen para despistar a todos. Y hay otra en la que, contada a través de los ojos (literalmente, adelantándose a las películas y videojuegos vistos en primera persona) del personaje central, se nos cuenta una forma en que un hombre común puede convertirse en un asesino.
Respecto a la ilustración, he aquí donde está uno de los mayores pesos de esta historieta. En primer lugar, Eisner fue el creador de la falsa portadilla (que hoy es muy empleada en el manga), o sea, una primera página en la que, con una viñeta de página entera, se presentaba una ilustración con calidad de portada, pero en la que se nos decían los primeros elementos de la historia a contar. (En esta página hay tres ejemplos de estas portadillas http://www.guiadelcomic.com/autores/eisner.htm)
En segundo lugar, Eisner fue de los primeros en mezclar dibujo caricaturesco con dibujo realista. Con excepción del Spirit, los personajes tienden a las curvas, sin embargo, conservan los detalles del dibujo realista. Asimismo, en los escenarios hay una mezcla de detallismo e insinuación. Muchos elementos de la escenografía apenas están perfilados (en silueta), para realzar los motivos centrales de la ilustración, y en otros casos son minuciosos, para justificar la falta de acción en la viñeta.
Sé que existe una historieta mejor de Will Eisner (Contrato con Dios), pero que no he tenido la fortuna de leer aún, aun cuando conozco bien la trama. (Agradecería me dijeran si se puede conseguir fácilmente en México.)
Para finalizar, quiero hacer un comentario personal. Hará unos seis años, supe que en una convención de cómics estaría presente el maestro Will Eisner. Como es de suponer, asistí justamente el día en que él estaría allí, firmando autógrafos. Llevé conmigo mi #1 de la edición que la editorial La Prensa hizo de la historieta (bastante mala, pero, bueno, al menos la publicaron). Al llegar al salón donde estaba el maestro, al mismo tiempo había una firma de autógrafos de Adam West, el actor que encarnó a Batman en la irrisoria serie de la década de 1960. La fila para West era enorme, mientras que en la del maestro Eisner no había más de cinco personas. Cuando me acerqué a la fila que me interesaba, alcancé a escuchar a West haciendo unas peticiones ridículas (un coche esperándole a la salida y demás tonterías). El mismo sujeto estaba sentado a una mesa sobre una tarima con otras cuatro personas, mientras que Eisner estaba solo y sentado humildemente en una escalera. Un tipo se me acercó para decirme que la fila para los autógrafos de Adam West era la otra, y yo, en voz alta y en mi mejor inglés (para que me oyera y entendiera West), le dije que yo quería el autógrafo de un verdadero artista, y que no se hallaba en esa mesa. Creo que West no me oyó, y si lo hizo, no se dio por enterado. Así, esperé a que los tres antes que yo recibieran su autógrafo de Will Eisner. Cuando al final estuve con el maestro, me quedé mudo de la emoción. Le di mi revista para que me la firmara, y le pregunté un par de cosas que hoy ya no recuerdo. Cuando me retiraba, el maestro ¡me dio las gracias por pedirle su autógrafo! Entonces, me volví hacia él, y con todo el aprecio que se puede tener para alguien a quien se admira, señalé el título del cómic y le dije: No, gracias a usted. El maestro, que rebasaba entonces los ochenta años, cobró una sonrisa enorme, se le iluminó el rostro, y volvió a agradecerme. Quise regresarme para decirle algo más, pero pensé que mi pequeño homenaje le había sido suficiente. Y sí, lo acepto, ése ha sido uno de los mejores momentos de mi vida. Por un instante hice feliz a quien hizo tan feliz mi niñez.
Bueno, querido lector, espero que con los ejemplos que te acabo de dar, hayas visto junto conmigo que la historieta no es un producto cultural tan desechable como nos han querido hacer creer las elites culturales. Hay muchos otros casos que tal vez te puedan gustar: La serie de la muerte de Kraven en El Hombre Araña; V for Vendetta, que en historieta es infinitamente superior a la película, y que hace un buen planteamiento de cómo llegar a la anarquía tras una distopía; las diferentes series de Rumiko Takahashi (Ranma 1/2 tiene altibajos, pero es muy disfrutable; InuYasha apenas la estoy conociendo, pero me está dejando muy buen sabor de boca) y Masakazu Katsura (especialmente la primera parte de Video Girl Ai); clásicos como Little Nemo in Slumberland, Buck Rogers en el Siglo XXV, El capitán y los pilluelos y La familia Addams original; Sandman, y mucho de la historieta europea, obviamente incluidos los títulos que mencioné durante el texto principal. También date un tiempo para ver buenas animaciones, como Neon Genesis Evangelion, El extraño mundo de Jack y las caricaturas clásicas. Ya tienes el criterio adulto para ver lo artísticas que son, y, bueno, también puedes dejar salir a tu niño interno, que eso siempre será muy bueno.

sábado, enero 06, 2007

ENTRE MÁS CONOZCO A LOS HUMANOS...
George Orwell es conocido por dos libros: 1984 y Rebelión en la granja. Del primero ya he hablado en otra ocasión, y del segundo no hay mucho que decir. En su época, fue una obra que causó furor, ya que decía cosas del socialismo real soviético que muy pocos sabían; hoy día, el conocimiento histórico ha hecho que la novela pierda vigencia. He de decir que este libro me motiva emociones encontradas, porque es innegable que tiene un muy buen oficio literario, pero también es innegable que la intención del autor es la de hacer propaganda anticomunista. Aunque Orwell se la sacó con la cuestión de la libertad de expresión (léase mi entrada sobre las caricaturas de Mahoma en este mismo blog para conocer mi opinión al respecto) y cierta sabiduría zoológica en el prólogo a la segunda edición, el simbolismo es más que claro. Los dirigentes soviéticos eran cerdos; la policía soviética eran perros (ignoro si de allí derivó la frase Los perros de Beria, por el jefe policíaco de Stalin, pero es posible); las juventudes comunistas eran borregos (también ignoro si éste fue el origen de llamar borregada a las masas sin criterio), y los capitalistas eran humanos. Dejo al lector que decida si este abuso propagandístico demerita o no a la novela, que realmente no es eso lo que me motiva a usarla en este momento. Lo que me importa es que Orwell equivocó el planteamiento.
En realidad, la idea de que los animales (o la naturaleza en general) se rebelen contra los seres humanos me parece fantástica. ¿Por qué lo digo? Porque como los humanos bien lo sabemos, somos los peores depredadores que ha tenido este joven planeta. Aun cuando no me gustaría sonar como uno de esos radicales absurdos al estilo Greenpeace, no puedo negarme a aceptar una realidad tan tangible. En 8,000 años (especialmente en los últimos 200), el ser humano ha hecho que este planeta sea cada vez menos habitable, naturalmente hablando. Dejemos de lado el desastre ecológico provocado por la devastación de selvas y bosques, la contaminación de ríos y lagos, la contaminación radioactiva y la contaminación del aire, y veamos simplemente cuál ha sido la actitud del hombre respecto a los animales.
¿Alguno de ustedes recuerda al pájaro dodo? Pues, fuera del que aparece en la película de Alicia en el país de las maravillas y alguna mención en una que otra enciclopedia, es imposible que alguno de nosotros sepa algo sobre el dodo, ya que éste animal fue extinto por obra y gracia del ser humano. Igual pasó con el tigre de Tasmania. Éste marsupial, cuyo único delito fue comerse las ovejas de los granjeros australianos, fue perseguido, juzgado y condenado a la extinción por el ser humano. A finales del siglo XIX, se pagaba a los cazadores una cierta cantidad por cada ejemplar muerto de éste animal. Sólo cuando ya no quedaba más de una decena de ejemplares vivos, los zóologos se preocuparon por rescatar a la especie. Al final, los granjeros australianos pudieron sentirse dichosos, pues libraron a la humanidad de una peste. (En México se dio un caso similar con el lobo mexicano, llegando al exceso de que los granjeros se tomaban fotos con los cadáveres de los cánidos, con unas sonrisas de triunfo igualmente estúpidas a las de los ingleses en sus safaris.)
Pero, ¿realmente libraron a la humanidad de una peste? ¿Que un animal tuviera una conducta propia de su naturaleza es malo? Si afecta al ser humano, claro que sí. Desde que nos percatamos de que éramos la especie "más inteligente" (¡vaya inteligencia, carajo!) del planeta, nos impusimos el título de "reyes de la creación". Este planeta es de nuestra propiedad, ¿no es así? Nosotros somos los que tenemos derecho de devastar bosques para edificar nuestras ciudades de cemento. Nosotros somos los que tenemos derecho de contaminar ríos para alejar nuestros desechos de nuestra casa. Nosotros somos los que tenemos derecho de destruir este planeta únicamente en aras de nuestra comodidad y nuestra ganancia monetaria. La naturaleza no nos lo dio, es cierto; pero, si somos los "más inteligentes" dentro de la naturaleza, ¿acaso no es correcto que nos lo imputemos? Ya lo han dicho los falsos darwinistas (es curioso que los falsos darwinistas hayan surgido en el antiguo Egipto, pero así de incongruente es la humanidad), en este planeta, específicamente en el ámbito animal, el más fuerte es el que sobrevive. Ya que somos los más aptos para sobrevivir (¡pfff!), es justo que el mundo se hinque ante nosotros.
Recuerden, mis queridos hermanos humanos, que Dios nos dio poder absoluto sobre las demás especies del planeta. Así, nosotros tenemos todo el derecho de introducirnos en el terreno de los lobos, para imponernos como los "reyes de la creación" que somos, y si el lobo, tan hambriento como nosotros, trata de comerse una gallina nuestra para subsistir, es claro que los pobres humanos sólo tenemos una salida: matarlo con un arma de fuego, o mejor aún, con una trampa, que cuesta menos que gastar balas con los lobos. Claro que debe ser así, ¿no? Es el lobo o nosotros. No importa que los lobos hubieran subsistido durante milenios junto a otras especies. No importa que los humanos hayamos roto el equilibrio ecológico al parir como desesperados y alargar artificialmente nuestro ciclo de vida. No importa que los humanos tengamos que acaparar especies menores para nuestra alimentación a fin de compensar el desequilibrio que nosotros mismos provocamos. Somos los "seres superiores", es nuestro derecho.
Siendo como somos los "seres superiores", es obvio que no podemos compararnos con nuestros inferiores. Lo contrario sería ilógico. Quizá biológicamente seamos animales, pero, ¿por qué usar una etiqueta que nos privaría de los derechos que nos apropiamos mediante nuestra rapiña? Si un león mata una gacela para subsistir, está en su derecho, así lo quiso la naturaleza. Si un león mata a un ser humano, es un "asesino de hombres". ¿Cómo se atreve el león a compararse con nosotros? Hay que perseguir al león y acabar con él. Tal como hicimos cuando murió el Cazador de cocodrilos. Este individuo, que dedicó su vida a difundir el amor y el respeto a los animales, murió en un accidente en el que una manta le clavó su aguijón en el pecho. Aun cuando se debió a un descuido del Cazador de cocodrilos, fue meramente un accidente, por lo que ni a él se le podía cargar la culpa. Sin embargo, sus admiradores, olvidando las enseñanzas de este hombre, se dedicaron por un tiempo a cazar mantas, para cortarles el aguijón y/o matarlas, ello en venganza a que una manta había matado al Cazador de cocodrilos. ¿Esto es ser inteligente?
Como muchos saben, la frase que da título a esta entrada es sólo la primera parte de la siguiente sentencia: Entre más conozco a los humanos, más quiero a mi perro. Y también saben que la sentencia fue dicha por Adolf Hitler. Si bien nunca comulgaré con las ideas sociopolíticas de este sujeto (que espero esté ardiendo en lo más profundo de los infiernos), he de reconocer que en esa frase tuvo algo de razón. Me he resistido durante muchos años a la misantropía, pero, caray, la humanidad se obstina en hacerme repudiarla constantemente. ¿Cómo puedo respetar a alguien que, para descargar su coraje, patea a un perro únicamente porque el pobre cánido tuvo la mala suerte de cruzarse en el camino de un pendejo? ¿Cómo puedo respetar a alguien que dice que los gatos le dan asco, únicamente por el hecho de que son animales "inferiores" a él? ¿Cómo puedo respetar a alguien que prefiere ver desaparecer a las mariposas monarca a no tener madera que vender para pagarse una noche de parranda en un cabaret de París? ¿Cómo puedo respetar a alguien que mata ballenas sólo para tener un ungüento para mejorar la erección de su falo? ¿Cómo puedo respetar a alguien que masacra parvadas enteras de palomas únicamente para que no se caguen sobre nuestros hermosos edificios? ¿Cómo puedo respetar a alguien que mata animales únicamente porque uno de estos mató a su ídolo de la televisión?
Bien nos vendría una rebelión de los animales, para que los seres humanos supiéramos realmente lo que es ser cazado, lo que implica que destruyan tu hábitat, lo trágico que es que te extingan. Pero no podemos contar con ello. Los animales SÍ SON INTELIGENTES.